Esta ruta por el norte del Perú conecta costa, sierra y selva en un viaje cargado de historia, cultura y naturaleza. Comienza en Trujillo, con las huacas del Sol y la Luna y la ciudadela de Chan Chan, y sigue hacia Huanchaco, famoso por sus caballitos de totora y su excelente gastronomía marina.
Desde ahí, el camino asciende a Cajamarca, escenario del encuentro entre Atahualpa y los españoles, y hogar de los Baños del Inca. Luego, Celendín ofrece una pausa serena entre montañas, conocida por sus sombreros de palma. La ruta continúa hacia Chachapoyas, en Amazonas, puerta de acceso a la fortaleza de Kuélap y la Catarata de Gocta, íconos del norte peruano.
El recorrido culmina en Chiclayo, con su vibrante cultura y el Museo Tumbas Reales de Sipán. Para los más aventureros, la ruta puede extenderse hacia la Selva Alta por la carretera 5N: desde Chachapoyas a Tarapoto, con cataratas y la Laguna Azul; luego Tingo María, con La Bella Durmiente y la Cueva de las Lechuzas.
Desde allí, el viaje asciende a Huánuco y luego cruza los Andes por La Oroya, regresando a Lima por la carretera central. Una ruta diversa, ideal para quienes buscan explorar Perú a fondo.